Y para empezar decido bajar acá, estuvo lindo volar pero es tiempo de parar. Siento que las cosas no estaban bien arriba y aunque el mundo era perfecto, es razonable que baje a la realidad. Vuelo porque tengo miedo al precipicio y de tanto volar me olvide que ésa no era mi realidad, que es hora de ver lo que dejaba ocultar. No se explica lo que siento, no voy a llorar porque yo sé que puedo, pero mis ojos se acumulan de lagrimas pensando que ése es el remedio. No encuentro tranquilidad, mi cabeza no para de pensar es tan fácil hacerte películas que no paro de hacerme mal. Mi desconfianza esta floreciendo, mi miedo me esta hablando y diciendo que no todo es como parece, que en realidad la gente me miente. Soy capaz de ver el problema pero mi mayor defecto es ocultarlo, llenarme la cabeza de cosas lindas y continuar como si nunca nada había pasado. Pero estos son los momentos en los que tanta acumulación sale a la luz y en los que estoy aterrada al ver la realidad, al dejar de soñar y comenzar a abrir los ojos. Yo no quiero volver a repetir historias, lo mejor es enriquecer la vida y no defraudarte cada vez que empiezas otra cosa. Basta, decido frenar.